No me gusta…
… no tener nada que decir.
Me gusta más Twitter que el blog
Duro es decirlo…
Adiós, Facebook
Decenas de mensajes que no me interesan, 171 amigos -muchos de los cuales ni siquiera conozco-, varios grupos y un montón de páginas después, Facebook ya no me interesa. Voy a borrarme.
Busco una ‘X’ roja que me permita cerrar mi cuenta. No existe. Mientras, me preparo un té, creo que necesitaré paciencia. Busco, en alguno de los muchos menús en que se ha convertido Facebook, una opción para ‘Eliminar’. No la hay.
Me decido a probar en ‘Configuración > Configuración de la cuenta’. ¡Bingo! “Desactivar cuenta” es el mensaje. Lo selecciono. El vaso de té sigue lleno; no es para tanto, me digo.
¿Cómo? Me piden un motivo: “Por favor déjanos saber por qué has decidido desactivar. (requerido)”. Me indigno porque no me dejan desaparecer de su base de datos porque sÃ. Desaparece de un trago la mitad del té.
Al menos han pensado en la opción adecuada: “Facebook no me parece útil”. Selecciono y el cacharrito tiene la desfachatez de decirme que, si uso el buscador de amigos, a lo mejor no me parece tan inútil. O sea: cuanto más, mejor. Ilusos.
Sigo adelante, les digo que no quiero ni un solo correo más de Facebook y vuelvo a seleccionar “Desactivar”:
Tu cuenta Facebook ha sido desactivada.
Para reactivar tu cuenta, puedes acceder al sistema como lo harÃas normalmente, y que te enviemos un correo electrónico de reactivación.
Vuelve pronto,
Equipo de Facebook
O sea, que no me borran. Sólo me eliminan temporalmente. Sé que esto mismo lo han vivido otros, pero es vergonzoso. Al menos me queda el consuelo de que no recibiré correos pesados, ni de pesados que creen que soy una oficina del INEM. Tampoco aparezco ya en la red social.
Y no queda té. Quizá tampoco me quede vida social en Internet. Tendré que comprarme un coche, pero antes esperaré a ver qué dice la gente.
Mañana me borro de Facebook
Si me da tiempo. Lo contaré.
Me gusta… no me gusta
Citas de cine: El Verdugo
“Tiene usted un trabajo muy seguro (…) Nunca hay crisis”
Amadeo, el verdugo, a José Luis, enterrador y su futuro suegro, en ‘El Verdugo’, de Berlanga.
Cómo medir manifestaciones
He visto muchas formas de hacerlo. Pero las manifestaciones kilométricas son nuevas para mÅ
Dedicado a los compañeros del Manifestómetro.
Fondo de escritorio recomendado
El regreso
Creo que esta vez es definitivo. Para obligarme a volver, he recuperado el dominio, he pagado un hosting y me he pasado a WordPress -qué maravilla-. Era la única manera. Ahora me falta volver a escribir. Además, quiero acabar de dar unos retoques al blog -ponerle Flickr, Twitter y FriendFeed, ¿sugerencias?-.
¿Que qué voy a hacer en este blog? Lo mismo que hacÃa antes. A ser posible, sin hablar de mÃ. Para el que no conozca el maravilloso blog ‘Asà no son las cosas’, he recuperado sus inicios, ¡de 2004! de Blogger. Bendito WordPress de nuevo, que lo hace todo automáticamente… ¡y gratis!
Obamá perderá
Sólo por la infame cobertura que le dan revistas como Time, asà lo deseo…


