Así no son las cosas

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Cuando informar no es fácil

2 comentario

No voy a engañar a nadie. Creo que informar, en circunstancias normales, no es díficil. Tampoco es que sea fácil: requiere tiempo, cariño, dedicación, un mínimo de sentido común y formación. Lo realmente difícil es tener buenas fuentes, encontrar el enfoque correcto para cada noticia, saber lo que puede interesar a los lectores, reconocer dónde hay una buena historia y una mala. Pero de eso no va lo que sigue.

Hay veces que es realmente complicado informar. Incluso las hay en las que es casi imposible hacerlo. La situación que ahora mismo se presenta en Irán, aunque parezca lo contrario, es una de las más difíciles que nos podemos encontrar. Antes de empezar, que quede claro que una cosa es informar con veracidad y otra contar cosas. No es lo mismo.

Durante todo el fin de semana he tenido que informar, desde Madrid, de la situación en Irán. Con tres fuentes fundamentales:

  1. Las agencias de noticias y medios estatales.
  2. Los comentarios, fotos y vídeos que se publican en Internet.
  3. La información de los medios occidentales que aún pueden trabajar allí, si bien con muchas restricciones.
  4. Una colaboradora sobre el terreno

Por desgracia, las fuentes 3 y 4 apenas pueden trabajar. Las autoridades iraníes no les permiten cubrir las manifestaciones ni grabar o hacer fotografías en las calles -algo de lo que informan las agencias en sus notas-. Y en esta profesión, veáis lo que veáis en las películas, no conviene hacerse el héroe. Al no poder salir a la calle, estas fuentes usan otras: o bien esperan a las agencias y medios locales -vamos directos al punto 1, dado que la independencia brilla por su ausencia- o bien buscan sus propios testigos, informadores locales, normalmente no profesionales -y aquí vamos al punto 2-. Además, en este caso, cuánto más importante es el medio más controlado está. De modo que se podría decir que nuestra colaboradora ha tenido acceso a información más difícil de conseguir por las grandes agencias -como este audio-, aunque normalmente éstas siempre llegan.

Además, en el particular caso iraní, las fuentes del primer tipo están contaminadas. Están controladas por las autoridades en mayor o menor medida. Y, para mayor desgracia, las del segundo tipo también lo están, dado que por lo general son opositores al actual régimen. Pero de ambas se puede sacar provecho:

  • Los medios y agencias oficiales son perfectamente fiables si lo que queremos son declaraciones y reacciones oficiales: a través de ellas -su información llega rebotada por las grandes agencias- se pueden conseguir con fiabilidad las palabras de Ahmadineyad, Musavi, Jatami, Lariyani o Jamenei. Aunque sea poco y oficial, informan. No hay un agujero negro completo, aunque sea muy profundo. Pero de esta información no se puede vivir, ya que lo que leería el lector estaría completamente sesgado; hay cosas que no habrían pasado.
  • El segundo tipo de fuente llega por dos vías. La primera son los medios occidentales que quedan sobre el terreno. Acuden a testigos que les cuentan la situación. La segunda es Internet: comentarios, vídeos o imágenes. En el segundo caso es mucho más difícil discriminar lo que está ‘limpio’ de lo que ‘intoxica’. Pero se puede con un criterio simple aunque útil: si hay tres versiones distintas, conviene sospechar. Si hay tres iguales, conviene fiarse. Ahí ha pasado algo. A través fundamentalmente de estas fuentes hemos seguido las manifestaciones y lo que en ellas ha sucedido. Y gracias al flujo de mensajes en la Red ha sido imposible para el Gobierno iraní acallar las protestas.
  • Claro que, si hay imágenes de por medio, la situación se complica. Es fácil encontrar tres versiones similares de un mismo hecho descritas en blogs, cuentas de twitter o información de agencias. Es casi imposible dar con tres versiones iguales de un mismo hecho en vídeo. Cualquiera puede escribir, pero no todo el mundo tiene medios para sacar fotos o grabar vídeo y colgarlo en Internet, aunque cada vez sean más. Por eso decidí descartar cierto contenido que puede encontrarse en YouTube o Flickr. Probablemente sea cierto, pero, ¿y si es falso? Otra cosa sería que un colaborador o una agencia sobre el terreno pudiese comprobar su fiabilidad. Desde Madrid, sin embargo, es prácticamente imposible estar seguro al 100%.

Con un cierto criterio y algo de contexto es posible combinar todas estas fuentes para obtener una información veraz. Un reflejo bastante fiel de lo que sucede. Pero siempre queda la duda de si estamos sobrevalorando la importancia de las protestas o infravalorando la versión oficial.

En el caso iraní quizá fue así durante los primeros tres o cuatro días. Pero desde que el ejército pasó a ser una pieza del tablero y mucho más desde que en los medios oficiales se han reconocido muertos, las dudas han quedado despejadas. Aún así, y aunque todos los periodistas tengamos una opinión personal y una línea editorial, siempre procuras -al menos yo- ser lo más fiel posible a lo que sucede en cada momento. A veces la versión oficial ganará los titulares y a veces lo hará la de los disidentes. Pero en este caso el volumen informativo es tan grande -en ocasiones incontrolable para una sola persona- que hay para todos.

Cuando un periodista honesto informa, e incluso cuando opina, suele tener en cuenta todo lo anterior. Normalmente es un proceso del que no eres consciente hasta que no paras a reflexionar. Por todo lo que he contado, los periodistas somos necesarios; para bien, desde mi punto de vista. Por todo lo anterior, me hace mucha gracia que haya quien diga que es posible conocer de forma veraz de la situación en Irán a través de Twitter: a través de Twitter es posible leer muchas cosas, informarse es algo bien distinto.

PD: Espero haber saciado, aunque sea en parte, la sed periodística del Teleoperador.

Por Sergio

Junio 21st, 2009 at 7:04 pm

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2 comentarios a 'Cuando informar no es fácil'

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  1. Me han mandado el link a tu blog como comentario a mi post: http://ptqkblogzine.blogspot.com/2009/06/el-triste-ocaso-de-la-prensa-seria.html
    Muy bueno, lo voy a añadir como actualización.

    En el caso concreto de Iran, lo que he echado en falta como lectora no es tanto la información sobre los hechos sino la interpretación, el contexto político y social, etc. Me ha llamado la atención que en una semana un medio como El Pais no hay sabido encontrar (o no haya querido, a veces lo dudo) un/a buen especialista en la política iraní que pueda explicarnos la arquitectura que hay detrás de los hechos: las redes de poder, los intereses de los lobbies internos y de las potencias extranjeras. Que nos dé el marco general, no sólo información sobre el número de heridos de muertos (que tambien es importante pero se queda corta).

    Abrazos.

    ptqk

    22 Jun 09 at 10:36 pm

  2. Hola,

    Es interesante saber qué has echado en falta en esta información. Yo no trabajo en El País, sino en su competencia, pero creo que hemos tenido el mismo problema. Ahora ellos se han puesto las pilas con Ángeles Espinosa sobre todo y creo que lo están haciendo casi mejor.

    Para la próxima, o incluso para ésta si da tiempo, intentaré tener en cuenta tu comentario -y, más difícil, intentaré que lo tengan en cuenta mis compañeros-.

    Sergio

    Sergio

    22 Jun 09 at 11:07 pm

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