Cuando eres incómodo
Cuando eres periodista, el momento llega tarde o temprano: le tocas las narices a una empresa, persona o institución importante y, por la vía más inesperada, se quejan. Generalmente, de forma prepotente y no directamente.
Es aquello de que no se puede criticar a El Corte Inglés porque te retira la publicidad.
¿Qué hacer?
- Pasar, ni caso, que digan lo que quieran, yo chitón.
- Cabrearte e indignarte.
- Desahogarte, contárselo a quien quiera escuchar.
- Ser educado y contestar, con motivos y razones, justificar tus actos porque puedes (si no puedes, deja de leer).
- Abrir tu blog personal, explicar el caso y esperar a que la blogosfera haga el resto.
Normalmente, si no eres muy impulsivo, pasas por esto cinco estados. Ignorar, cabreo, desahogo, defensa y denuncia. Si eres impulsivo, te aconsejo que reflexiones la próxima vez. El último es opcional.
Yo sólo digo que hace menos de 24 horas me pasó por primera vez y por eso cuento mi experiencia -y estoy encantado de ser tan molesto, ojalá pudiese serlo más, para eso soy periodista-. Quizá le pueda servir a alguien, aunque en mi caso no voy a dar detalles.
Ah, y si lees esto y eres de los que protestan por lo que publican los medios, un consejo: es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas.
Ah, que ahora las dudas despegan… Como el Columbia.
despegando
17 Dic 08 at 8:28 pm